La meditación es una de las técnicas más antigua que existen y que nos permite recordar la divinidad que mora en nuestro interior. Tiene su origen en Oriente, y su llegada a Occidente es recibida a veces con escepticismo ya que aquí utilizamos más la razón que la fe y que el corazón.

De hecho, a menudo a mucha gente le asusta la palabra meditación ya que creen que consiste en dejar la mente en blanco, y eso es algo que le resulta un imposible a un occidental. Pero la realidad es que hay muchísimas formas de meditación y muchísimas definiciones, que nos permiten alcanzar un gran número de beneficios confirmados ya por estudios científicos.

Descubre los beneficios de la meditación según los estudios

¿Cuáles son los beneficios de la meditación? Diversos estudios demuestran que adentrarte en esta práctica ayudará a reducir tus niveles de estrés y ansiedad. Fisiológicamente, activará zonas de tu cerebro asociadas a los sentimientos de empatía, compasión y el amor altruista, así como reducir la dimensión de la amígdala, la región de nuestro cerebro donde reside el miedo.

Practicar la meditación también te permitirá reducir tu presión sanguínea, relajarte y descansar mejor, mejorar tu memoria y estabilidad emocional, y conseguir también relajar la tensión muscular. En general, esta práctica nos puede ayudar a mejorar nuestro estado de salud en general, hacer que nos encontremos mejor de ánimo e impulsar nuestra capacidad de concentración en el día a día.

Dos formas para introducirte en la meditación

Para guiarte ante las dudas y temores que nos puede generar la palabra meditación, te ofrecemos una guía con dos formas para que te introduzcas en su práctica y te ayude, así, a conectar con tu naturaleza divina y puedas experimentar en primera persona los beneficios de la meditación.

La primera forma consiste en cerrar los ojos, sentarnos cómodamente y poner la atención en nuestro corazón, en nuestro interior lleno de luz. Siente cómo entra y sale la respiración, escucha los sonidos del silencio que hay en tu interior, y mantente presente en el aquí y ahora. Poco a poco, como si fuera un entrenamiento, irás sintiendo una paz tan grande que, sin quererlo, pararás tu mente.

Esto lo conseguirás como consecuencia, no como un objetivo. Te sentirás tan a gusto en tu interior, sintiendo una paz maravillosa, tu templo interior, que por fin te darás cuenta del sagrado amor que hay en tu corazón y no querrás salir de ahí. Y con ella habrás dejado la mente en blanco, con todos los beneficios que esto conlleva y que ya hemos comentado.

La segunda forma que proponemos para que te introduzcas en los beneficios de la meditación es mucho más transcendental. Empieza recordando que Dios, la Divinidad, el Amor, la Energía (o como lo queramos llamar) lo penetra todo, es omnipresente. Y, por lo tanto, también está en ti y te puedes ver lleno de la luz de Dios, sentirte como una chispa divina. No olvides que Dios para experimentar se crea a sí mismo en chispas divinas, y cada uno de nosotros lo somos. Igual que una gotita del océano tiene todas las cualidades del océano, cada uno de nosotros como chispa divina contenemos las mismas cualidades que la divinidad. Solo tenemos que recordarlo, porque lo hemos olvidado; no hay nada que alcanzar, es simplemente despertarlo. Ese es el juego de la conciencia del que nos hablan los hindúes: olvidar para recordar. Y esto lo recordamos a través de la meditación, ya que te verás lleno de esa chispa divina, todo tu cuerpo y a su alrededor tu aura estará llena de la luz de Dios.

Siente como Dios mora dentro de ti, como su luz está purificándote. No tenías que alcanzar nada, porque Dios estaba más cerca de ti que tu propio aliento y tu respiración. Permite que Dios experimente a través de ti. Todas esas capas y corazas que nos hemos puesto en la vida impiden que Dios se exprese y tu trabajo con la meditación es purificar esas capas para que sean transparentes. Así Dios podrá sanar a través de tus manos, hablar a través de tu boca, expresarse a través de ti totalmente.

Un aprendizaje a tu alcance

Mientras estés introduciéndote en la práctica de la meditación, no te preocupes si se te va la mente. Es más, no luches contra ella, felicítate porque te has dado cuenta de esto y vuelve a poner la atención en esa luz. En estos casos te puede ayudar visualizar una masa lumínica dentro de ti o infinitos puntos luminosos que se mueven a velocidades supralumínicas. Y quédate así el tiempo que puedas, el que tengas cada día, para recordar que eres divino, y de la mano de esto crecerá también tu humildad. Porque cuanta más majestuosidad, más humildad.

Infórmate de más detalles sobre la práctica y los beneficios de la meditación y otras enseñanzas que ponemos en práctica en la Asociación Española Internacional de Registros Akáshicos